¿Qué acuerdos tiene Areces con Du Pont sobre los terrenos pagados por todos?

Fíjense ustedes en lo que el diario El Comercio de ayer decía que dijo el consejero de Industria y Empleo del Principado de Asturias, Graciano Torre, que es hombre  lacónico, adusto y serio, hasta un punto, que a veces parece mal encarado, lo cual puede ser una apreciación subjetiva, pero pertinente, pues al tratarse de un político que no se permite frivolidades, sus palabras adquieren mayor trascendencia. Dijo el consejero, según ese periódico, que el suelo que el Gobierno regional cedió a DuPont en su día y que ahora la multinacional norteamericana facilita a ESBI para la instalación de otros dos grupos de gas, dentro de la incontrolada serie de proyectos de centrales de ciclo combinado, que de una manera aparentemente loca, se están anunciando en nuestra comunidad,  «está jurídicamente amarrado y bien amarrado y no hay ningún tipo de posibilidad especulativa». Dicho lo cual, Torre añadió, según este mismo diario, que: «Es una especie de usufructo que está en vigor mientras la industria permanece, pero si desapareciese, la compañía a la que DuPont le ha cedido el suelo no podría quedarse con él. Los terrenos volverían a manos de DuPont o del Principado. No hay posibilidad de especular con ellos», aclaró. En este sentido, insistió en que «la posesión patrimonial está en toda regla». O vuelven a manos de Du Pont, o vuelven a manos del Principado, la diferencia es obvia, señor Torre.

Vicente Álvarez Areces recibe en palacio a los señores “ejecutivos”

El pasado martes, Philip Clarke, ciudadano irlandés y directivo de ESBI (Electricity Supply Board International), división de expansión internacional de la compañía eléctrica pública irlandesa del mismo nombre, y Enrique Macián, director general de Du Pont Ibérica, expusieron a Vicente Álvarez Areces, presidente del Principado, los detalles de la nueva planta que nos pretenden encalomar en Tamón, que según aseguraron,  tendrá 800 megavatios de potencia, costará 500 millones de euros, podría funcionar en 2010, y dar empleo a tan sólo 45 personas. En su crónica sobre este anuncio a tres bandas, realizado entre ESBI, Du Pont y gobierno, La Nueva España comentaba lo siguiente, a propósito de la situación de los terrenos, en una crónica en la que se advertían, implícitamente, algunas cosas: Uno y otro (se refiere a Clarke y a Macián), no obstante, se guardaron, por «discreción comercial», los pormenores del acuerdo para que ESBI ocupe con su central 120.000 metros cuadrados en la zona de Nubledo, en territorio de Corvera. El suelo afectado forma parte del que en su día expropió el Principado para que se instalara Du Pont. El consejero de Industria, Graciano Torre, enfatizó que jurídicamente la operación de ahora se ajusta a los acuerdos de entonces, que, aseguró, suponían entregar el suelo a la multinacional norteamericana para sus propias instalaciones, pero también para el asentamiento de otras posibles industrias que llegaran a Asturias de su mano. Sería el caso de ESBI.

Se habla ahora a menudo de los resultados de las inversiones que se vienen realizando en Asturias, en obra pública,  formación y nuevas iniciativas empresariales, encaminadas a la creación de un tejido industrial, que sustituya al que se perdió con la brutal reconversión de todos sus sectores productivos, que viene padeciendo el Principado, desde hace demasiados años. ¿Se invierte el dinero con calidad? Ayer, La Nueva España se hacía eco de la polémica que alienta en los foros asturianos de Internet, por las palabras de un pintoresco personaje, Salvador Sostres, que escribe en el diario catalán ultrasubvencionado Avui: En Asturias notas que, sin tener ningún talento especial, gozan de unas infraestructuras impresionantes que de ninguna manera son fruto de su esfuerzo, sino del nuestro… Asturias cuenta con una gastronomía que, cuando no tiene pretensiones, es grosera, y cuando las tiene resulta fallida; no se nota inteligencia en ninguna parte; todo recuerda la rudimentaria mediocridad de los mantenidos, la clase de vida que se lleva cuando no tienes que ganártela….Si eres catalán y pagas tus impuestos da mucha rabia viajar por España y ver a dónde va a parar tu esfuerzo: a toda esa gente que no nos han presentado nunca y que enseguida nos insultan. Se te quitan las ganas de trabajar cuando viajas a España. Y no es extraño que trabajar para hacer más grande al enemigo e invasor acaba por enfadarnos”.

El personal está muy cabreado con este energúmeno, y con razón

Las respuestas que se pueden rastrear en los foros asturianos a las patochadas salidas de la pluma de este gañán, son de lo más variado, y sobre todo, de una contundencia extrema, pues son muchos los asturianos que se sienten ofendidos por sus necias y torpes palabras, y sin embargo, conviene aprovechar esta anécdota, pues se daba a conocer en prensa, el mismo día en el que nos enterábamos de que ESBI y Du Pont se permitían el lujo de decirnos a los ciudadanos, es decir, a los que pagamos los terrenos en los que se va a instalar esta industria irlandesa que no crea apenas empleo y resulta altamente contaminente (además de contribuir al cierre de las minas, y por lo tanto, a la pérdida de más empleo del que se crea), que no tenemos derecho a saber en qué consiste el trato que hacen con “nuestro solar”, pues se lo guardan por “discreción comercial”. Y dijeron lo que dijeron, delante de nuestros máximos mandatarios, que no sólo callaron, sino que encima, justificaron tal despropósito.

El valle de Tamón fue expropiado masivamente, reinando en Asturias su graciosa majestad del intelecto, don Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos, que nos anima las mañanas a diario, como columnista, con sus incisivos apuntes sobre la realidad mundial, en los que no faltan nunca las reflexiones introspectivas e intimistas, aunque a veces se eche en ellos de menos una cierta relación con la realidad circundante y cotidiana que afecta a las personas de carne y hueso. Fue precisamente, el gobierno de Silva, el que puso a disposición de Du Pont la colaboración de las instituciones asturianas, y en concreto, de la Sociedad Regional de Promoción, que fue la encargada de gestionar las expropiaciones, que se realizaron en su mayoría de manera contenciosa, por lo que la comunidad autónoma estuvo pagando durante años, grandes sumas de dinero, procedentes de los presupuestos de la propia comunidad, y, si no nos equivocamos (aquí sería bueno que se nos aportase más información), procedentes también de los presupuestos generales del Estado, a través de los mecanismos contemplados en la legislación de “incentivos regionales”. También se ejecutaron en su integridad con dinero público unos potentísimos enlaces, y cabe recordar, que con dinero público se pagaban las flores, los viajes, las comidas, y hasta los alquileres de los directivos de la empresa, mayoritariamente albergados en la Fresneda, sin olvidarnos de los directivos de la ingeniería que se encargó de las obras, que también fueron alojados gratuitamente por nuestra generosa mano.

¿De quién son los terrenos si Du Pont se va?

¿Puede Du Pont ahora vender estos terrenos a un tercero y responder, a nuestra lógica curiosidad, que se trata de asuntos que pueden quedar al albur de la “discreción comercial” que alegan públicamente, con la que pretenden hurtarnos una información a la que tenemos todo el derecho del mundo? ¿Y si consideramos que aquí está pasando algo raro? Este verano, en agosto, cuando siempre suceden las cosas inconfesables, como los cortes en la emisión de Teleasturias en Telecable, y otras judiadas similares, La Du Pont volaba, en medio de un sospechoso silencio institucional y colectivo, la planta de tetrahidrofurano que era parte esencial, en la justificación de las enormes subvenciones entregadas por la administración pública española y asturiana a la compañía. Había cierto nerviosismo en el ambiente por esta deserción, que  contradecía el espíritu con el que en su momento subvencionamos tan generosamente a esta multinacional norteamericana. Se dijo, que la Du Pont se estaba marchando paulatinamente de Asturias y el presidente Vicente lo negó, alegando que él tenía acuerdos con Dupont; ¿qué acuerdos?

Ahora sabemos que la instalación de esta central de ciclo combinado de los irlandeses de ESBI, que compran (o lo que sea) a la Du Pont los terrenos que pagamos todos los asturianos, está cerrada desde hace más de un año. ¿Estamos por ventura ante la venta por parcelas, de los terrenos de la Du Pont en el valle de Tamón, para montar una especie de polígono industrial que sustituya la fallida inversión norteamericana en Asturias? Si es así, sería muy triste reconocer que a ese energúmeno de Salvador Sostres que rebuzna desde el Avui, no le falta un punto de razón, porque la instalación de la multinacional química norteamericana fue subvencionada por todos los españoles, incluidos los catalanes, hasta un montante de unos cincuenta mil millones de pesetas de los de entonces.

Si dejamos que esto suceda de esta manera, si dejamos que se nos hurten las explicaciones, si nos gastamos cincuenta mil millones de todos los españoles en financiar los negocios de la Du Pont, evidentemente, tendremos que olvidarnos de chulerías y respuestas airadas, y reconocerle a esa bestia parda catalana, que en algo tiene razón, pues tendríamos que admitir, que efectivamente, nos fundimos de manera irresponsable y culpable, el dinero de todo el mundo, en proyectos que al final no crean empleo ni nada de nada. Eso sí, de aquellas expropiaciones, hubo mucha gente que se benefició ampliamente, y no precisamente los expropiados, pues ellos, al menos, pusieron el terreno, los otros, no pusieron más que la cara dura, y eso también nos lo pueden afear los catalanes, y los murcianos, y los extremeños…




 

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