2007, elecciones sin cuentas auditadas: El gobierno PSOE-IU destroza la Sindicatura

Publicado como Editorial de ElComentarioTV (03/03/2006 - 10:00 h)

Una de las claves fundamentales para entender por qué la política se profesionaliza día a día, distanciándose de los ciudanos, tiene que ver con la dificultad de trasladar al conocimiento público y al control colectivo, el contenido de los debates y reyertas entre políticos, pues lo que habitualmente trasciende a la opinión pública, es lo que los propios políticos suelen querer que trascienda, bien mediante sus ruedas de prensa  (de las que al final sale la información que ocupa los medios, ¿por qué eso es “la información”) bien a través de los intercambios de datos y filtraciones que se realizan a través de esas misteriosas “fuentes” que suelen invocar los periódicos, para colocar las historias más variopintas. Una de las principales “verdades” del conflicto institucional entre la Junta General del Principado y el órgano de control de las cuentas de las instituciones asturianas, es que el presidente Vicente Álvarez Areces no consiguió colocar al catedrático de contabilidad de la Universidad de Oviedo, Antonio López, al frente de la Sindicatura de Cuentas, en el puesto que ocupa Avelino Viejo, como Síndico Mayor; Areces tampoco consiguió que la secretaría general del organismo la ocupase Manuel Valenzuela, en vez de Rosa Zapico. A partir de ahí, viene todo lo demás. Despechado por estos fracasos, inició un camino diferente, para llegar a las elecciones autonómicas del próximo año 2007. Ahora, gracias al enorme follón que está organizando con los síndicos, se asegura de que nadie pueda revisarle las terribles cuentas que caracterizan la construcción del Hospital Central de Asturias o la creación de la Televisión del Principado de Asturias. Se trata de que votemos a ciegas.

Donde se origina el lío y se aclara de quién parte el ataque

Y es que la cuestión esencial en la polémica surgida sobre la Sindicatura de Cuentas, a la hora de probar de dónde partieron las hostilidades, es saber quién y por qué, decidió sacudirle públicamente, a este organismo, un sádico varapalo, que le impide a todas luces, cumplir con su función de una manera razonable. La Sindicatura fue creada en virtud de lo dispuesto en el Estatuto de Autonomía de Asturias y se reguló por la Ley 3/2003, de 24 de marzo, en cuyo Preámbulo, se dice que “la Sindicatura es el órgano al que corresponde el control externo de la actividad económico-financiera del sector público autonómico”, y para ello, “se configura como un órgano dependiente de la Junta General del Principado, pero dotado de independencia funcional”. ¡Cómo si no, podría realizar un “control externo” si no tuviese “independencia funcional”! ¿Cómo empieza realmente, de manera formal, este conflicto?

El acoso a la Sindicatura de Cuentas tiene su orígen en la elaboración de la ley de presupuestos para el vigente ejercicio, y esa ley es una prerrogativa del poder ejecutivo, que es el que entrega su propuesta al parlamento, la Junta General, que es el órgano que debate y aprueba, en su caso, el proyecto presupuestario del gobierno. El gobierno elabora el presupuesto anual de la comunidad autónoma, para todos sus organismos dependientes, pero en el caso de la Sindicatura de Cuentas, la “independencia funcional” del “órgano dependiente”, quedó totalmente en evidencia, al redactarse el vigente presupuesto de la comunidad, de tal manera, que modificó sin consulta alguna el primer presupuesto de la Sindicatura. Areces decidió no tomar en consideración los propios presupuestos aprobados por la entidad fiscalizadora, de acuerdo con la potestad que tienen de hacer sus propias cuentas, tal y como establece la ley por la que se creó. Y Areces alteró directamente los presupuestos presentados por la Sindicatura, para meterle un recorte a las retribuciones de todos los órganos de la entidad, que es por donde le aprieta el zapato a la gente: una rebuscada manera -a la par que un burdo truco- de poner a sus miembros en la picota pública.

¿Quién puede tomar una decisión así?

Puede decirse, sin temor alguno al error, que la trascendental decisión de alterar las cuentas del órgano “dependiente” e “independiente” a la vez, la tomó, personalmente, el presidente del Principado, pues no es creible que nadie pueda haber asumido por él, una decisión que crearía inevitablemente un gran malestar, pues a partir de ese momento, los miembros de la Sindicatura (aunque tardasen en aceptarlo), ya sabían que el gobierno había desenterrado el hacha de guerra. Si hubiera sido un error, el presidente habría ordenado rectificarlo. Así pues, y partiendo de quien parte el conflicto, queda de manifiesto que la decisión del gobierno de lanzar la guerra contra los miembros de la sindicatura, forma parte de uno más de esos vergonzosos episodios de la política más baja, que es la habitual entre nosotros. A la vista del camino seguido, las motivaciones del ejecutivo de Areces se convierten en algo transparente.

Cuando el gobierno adoptó unilateralmente sus decisiones en materia presupuestaria, modificó de la siguiente manera, las retribuciones de los responsables y altos empleados de la institución, mientras dejaba que su decisión causase la natural extrañeza y estupefacción entre los síndicos y la secretaria general, hasta que la evidencia se apareció a todos en forma de guerra declarada. Mediante esta argucia, y modificando presupuestariamente las retribuciones de los miembros de la Sindicatura, Areces preparaba el terreno para que su dóberman, Fernando Lastra, pudiese caer sobre los síndicos y despedazarlos públicamente, al convertir una polémica creada para acallar un órgano de control, en una reyerta barriobajera por la pasta gansa.

Retribuciones anuales propuestas por los miembros de la Sindicatura para los presupuestos 2006:
 
a.- Síndico Mayor………………………………………………………….. 80.649,00 €/año
b.- Síndicos…………………………………………………………………….77.250,00 €/año
c.- Secretaría General……………………………………………………….74.160,00 €/año

Retribuciones anuales establecidas por el gobierno para los miembros de la Sindicatura, modificando su presupuesto:

a.- Síndico Mayor……………………………………………………………65.751,44 €/año
b- Síndicos…………………………………………………………………….65.751,44 € /año
c- Secretaría General………………………………………………………..55.607,36 €/año

Retribuciones anuales para el resto de los empleados esenciales para el funcionamiento de la sindicatura, auditores y letrados:

a.- Auditores………………………………………………………………….57.120,28 €/año
b.- Letrados…………………………………………………………………..57.120,28 €/año

Pronto se comprobó que los radicales cambios introducidos por el gobierno en las previsiones retributivas de los síndicos, no era el producto de un cabreo, un ataque de mala leche o una discrepancia retributiva, pues de manera inmediata, se vieron confirmadas las peores sospechas sobre la situación, al aprobarse, el pasado 19 de enero, por la Junta General del Principado, una modificación de los Estatutos que rigen la organización y el funcionamiento de la entidad, que supuso la modificación de los previamente aprobados por la propia sindicatura. A esas alturas ya estaba más que claro que había un grave conflicto, que acabó con las recientes comparecencias de los síndicos y la secretaria general en el propio parlamento regional, a petición del Grupo Parlamentario Popular, mientras se tomaba, a mayores, la decisión de modificar la propia ley de creación de la sindicatura, con el acuerdo de los tres grupos políticos primero, y con el desacuerdo después del PP, que cambió de posición en este asunto, a instancias del alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo. Por el camino, el “doberman” Lastra utilizaba sus terminales sociales y periodísticas, para lanzar el mensaje destructivo: “ye que queríen meter la mano en el caxón, ¡oh! Los pusimos en su sitio”.

Nuevamente es Asturias la que pierde

Areces, que se tuvo que tragar que la Federación Socialista Asturiana le colocase al frente del control de las cuentas regionales un hombre incorruptible como es Avelino Viejo, auxiliado por una mujer fuerte y que no es manipulable como Rosa Zapico, no sólo no podía tolerar que sus cuentas fuesen controladas por personas “incontroladas”, sino que además, con este lío que está organizando, consigue un efecto de una perversidad ilimitada, que hasta ahora no ha sido valorado por la opinión pública, o al menos, como sabiamente decía Felipe González, por “la opinión publicada”: al someterse a la Sindicatura de Cuentas al acoso al que se la está sometiendo, con el consiguiente retraso en el inicio de sus actividades fiscalizadoras, y al no contar con la plantilla de auditores, mientras se dilata el proceso en la Junta General con reformas y contrarreformas de leyes y reglamentos, las cuentas del presente ejercicio no van a poder ser auditadas en tiempo y forma, listas para su debate y aprobación en la primavera del 2007.

¿Que sucede en el año 2007? Muy sencillo, que hay elecciones. Vicente Ávarez Areces y su gobierno de coalición con IU, se aseguran de esta manera, que los ciudadanos no van a poder saber de ninguna manera qué hizo ese gobierno con el dinero público, en asuntos tan sensibles como la gestión prespuestaria del Hospital Central de Asturias o la Televisión Pública del Principado de Asturias, iniciativas de gasto tan astronómico como autonómico, en las que todo el mundo tiene conciencia de que se están cometiendo gravísimas irregularidades, que se ocultarán, mediante este burdo procedimiento, a la vista de los electores.. Lo demás son cuentos.

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