Recuerdo un día como hoy, en el que me encontré en el paseo de los Álamos de Oviedo –antes paseo de José Antonio, y antes otra vez de los Álamos- a Carlos Ponte Mittelbrun, querido amigo de la adolescencia más idealista, al que una vez más tengo que recordar como persona esencialmente bienintencionada, cuando
se adjudicaron las obras de la faraónica tumba privatizadora en la que Vicente Álvarez Areces ha enterrado la sanidad asturiana. Él había formado parte de la “Plataforma por un Hospital Necesario”. Areces y sus plataformillas, siempre el truco del almendruco, los “intelectuales”, los “listos”, los “profesionales”. El clasismo de la izquierda acomplejada que pone la solución de los grandes asuntos en la clase de los listillos, despreciando a los simples ciudadanos, cuyas opiniones han de ser impulsadas por la “crema”. Los manifiestos que firman los “profesionales” marcan el camino que ha de seguir el pueblo. La vanguardia “revolucionara” de Vladimiro Lenin convertida en el grupo de “utilizados” sobre los que la oligarquía edifica sus grandes iglesias.
A quienes pedíamos que se escuchase la propuesta del ministro Francisco Álvarez-Cascos, que a todas luces era mejor para los intereses de unos ciudadanos que por encima de todo han de poner el futuro de la salud pública, se nos descalificaba sin más. Con los insultos de siempre. Hundir la sanidad asturiana, privatizándola, poniéndola en manos del conglomerado empresarial, era “progresista”; en cambio, defender la propuesta de Cascos, que consistía en que el Estado pusiese más de 20.000 millones de pesetas para arreglar el Hospital del Cristo, era de “fachas”. Así nos luce el pelo. Los negocios para los “progres”, el sentido común para los “fachas”. Ése fue el debate que produjo los lodos en los que ahora estamos embarrancados, y nadie podrá decir que lo que está sucediendo ahora no era previsible, puesto que fuimos muchos los que lo dijimos, y por decirlo tuvimos que aguantar de todo.
Ese día que me encontré a Ponte en los Álamos me di cuenta de que el hombre ya tenía la mosca detrás de la oreja, y no descartaba en absoluto que Areces les hubiese utilizado una vez más, como lleva toda su vida utilizando las vanidades plataformistas para reforzar sus designios. “¿Querrán dar un pelotazo, me preguntó?”. No tuve más remedio que sonreír cariñosamente –el cariño siempre está ahí- para contestarle con esa inevitable sorna que hay que aplicar siempre en estos casos: “¿tú que crees, Carlos, para qué piensas tú que quieren todos esos terrenos que van desde La Cadellada hasta La Corredoria?”. “Bueno oye, yo dejo ahora eso de la Plataforma y en realidad no tengo por qué saber nada de lo que pasa a partir de ahora”. “Ya” –le espeté por toda respuesta-. “Estamos cojonudos”, pensé para mis adentros.
Pues nada, eso, que salgan, que aparezcan los chicos y las chicas de la “Plataforma por un Hospital Necesario” y que nos expliquen por qué era tan necesario un hospital que costaba los cincuenta mil millones que todos sabíamos que iba a costar, por qué era necesaria la operación de Sogepsa en Prado de la Fuente, por qué era necesario cargarnos para siempre
la sanidad pública asturiana. Allí se expropiaron todos los terrenos manu militari, se arrebataron a sus legítimos propietarios –algunos de ellos los habían comprado con la intención de construir y se los quitaron igual- para hacer una monstruosa operación inmobiliaria que ya había arrancado con las tres macropromociones anteriores de La Corredoria, que ponían en valor una zona en la que se llegó a una singular solución, cuya protagonista fue la también muy “progresista” candidata de Izquierda Unida al Congreso de los Diputados, Laura González, a la sazón consejera del ramo del ladrillo.
Ella, al igual que ya hizo Izquierda Unida en Gijón con los edificios-barco de Progea en los astilleros condenados al cierre por la “izquierdona”, fue la encargada de ponerle públicamente el lazo a la operación de “Prado de la Fuente”, financiando el negocio de los promotores, asentado sobre las plusvalías de imagen de la inversión hospitalaria –“zona HUCA” dice la publicidad de los pisos- con una indeterminada cantidad de dinero en subvenciones destinadas a la construcción de unas viviendas de “alto standing” camufladas bajo el patético rótulo de las viviendas “con algún tipo de protección”, es decir, con el suelo expropiado y con la construcción subvencionada, para sacar pisos de 100 metros, con plaza de garaje y maravillosas zonas ajardinadas.
Los “progresistas” de la Plataforma por un Hospital Necesario, utilizados como comparsas para impedir que saliese adelante el nuevo hospital en El Cristo con dinero de Madrid, y los “progresistas” de Izquierda Unida que gestionaron las pólizas del “pelotazo” de Prado de la Fuente, fueron el mascarón de proa de la ruinosa operación de La Cadellada, que deja ahora a los ciudadanos indefensos, a las puertas de una reconversión sanitaria que concluirá con la privatización de buena parte de los servicios.
Con esta “izquierdona”, ¿qué es lo que se teme de la “derechona”?












Un Comentario
En modo alguno pretendo atacar a su amigo Carlos Ponte, sr Vega, no creo que él sea el causante de la situación en que se encuentra la sanidad pública, pero he de decirle que personas como él son las que facilitan a los máximos responsables los chanchullos con los que nos timan.
Tengo entendido que ahora el Dr. Ponte se encuentra al frente de otra plataforma, ésta en defensa de la sanidad pública, y tengo motivos para temer que una vez más la labor de estos defensores resultará eficaz para neutralizar las posibles denuncias o protestas ciudadanas y para facilitar las privatizaciones que tanto le disgustan y tan bien se le dan a la llamada izquierda.
De los negocios inmobiliarios en torno al HUCA no dijo ni pío,no? ¿Qué motivo hay para pensar que lo diga sobre los que harán con la “reestructuración” de la sanidad?
3 Trackbacks/Pingbacks
[...] los que se publican para impulsar negocios, como el que en su día lanzaron los miembros de la Plataforma por un Hospital Necesario, para hacer posible el “pelotazo del HUCA”. No hay Universidad. No hay columnistas de [...]
[...] Álvarez Areces no necesitaba más estímulo para empeñarse en construir un hospital nuevo -apoyado por una legión de irresponsables que ahora nada tienen que decir ante la evidencia de la situación del sector-, que como decimos, [...]
[...] Álvarez Areces no necesitaba más estímulo para empeñarse en construir un hospital nuevo -apoyado por una legión de irresponsables que ahora nada tienen que decir ante la evidencia de la situación del sector-, que como decimos, [...]
Escribe un comentario