
La general satisfacción con la que desde La Nueva España acogen los dirigentes del PP asturiano el paso adelante de Gabino de Lorenzo, con una carta enviada a Ovidio Sánchez a través del principal periódico de Asturias, canal habitual de sus exclusivas y de buena parte de su correspondencia, no es en realidad tal cosa, por mucho que este periódico se empeñe en convertir en un éxito, lo que ha sido el fracaso informativo de lanzamiento del candidato popular, pues tanto su editorialista José Manuel Piñeiro, como la propia dirección del medio, arrancaron este nuevo culebrón informativo, apostando por la figura incombustible del arquetipo político que es Isidro Fernández Rozada, con el preclaro titular “Rozada, principal opción para liderar la lista del PP, salvo que Madrid imponga a Ovidio Sánchez” Otra cosa es que Gabino, con una jugada tan medida como osada, haya cogido a toda la “central de inteligencia” de la calle Calvo Sotelo de Oviedo
con el paso cambiado, y los haya puesto a cavilar.
Una pista esencial para entender la situación nos la da el “periódico líder”, que en su información dominical llega a decir que: la dirección regional del PP asturiano no pudo ocultar su entusiasmo ante la convicción con la que el Alcalde se ofreció para encabezar la lista al Congreso de los Diputados, tal y como adelantó ayer LA NUEVA ESPAÑA. «La decisión de Gabino de Lorenzo cumple una vieja aspiración del partido, casi histórica», manifestaron a este periódico fuentes (¿ulas?) de la cúpula del PP regional. La consigna del partido es que hasta el próximo miércoles, día en que se reunirán los comités electorales del PP de toda España, no haya ni una sola valoración oficial sobre los candidatos, que serán anunciados al día siguiente en el comité electoral nacional del PP, en Madrid. De ahí que Ovidio Sánchez se limitase ayer a decir que estaba «muy contento por el ofrecimiento de Gabino de Lorenzo».
Y lo cierto es que ni La Nueva España adelantó nada, puesto que lo que adelantó fue que el candidato iba a ser Rozada, hasta que ellos mismos fueron los primeros sorprendidos por la carta del alcalde De Lorenzo, que venía a corroborar lo que sí había adelantado el ABC –tal y como nosotros habíamos recogido aquí, cosa que LNE no hizo; ¡por algo sería!- y a partir de ese momento decidieron cambiar los cañones de dirección, puesto que La Nueva España y Gabino de Lorenzo, y Gabino de Lorenzo y La Nueva España, forman un tándem muy similar al que en su momento formaron El Comercio y Vicente Álvarez Areces, o Areces y El Comercio, esa vieja relación prensa-poder que va por barrios, y que en una comunidad con dos ciudades que luchan atávicamente por la capitalidad (una por conservarla y otra por conquistarla), tiene siempre su proyección directa en los procesos electorales, pues al final, la financiación de esta quiebra creciente que son los medios de comunicación escritos, depende en demasía de los avatares políticos.
Ovidio Sánchez no puede permitir tranquilamente que Gabino de Lorenzo se haga con el primer puesto de la lista al Congreso -otra cosa muy diferente es que no pueda hacer nada al respecto-, por dos razones, la primera porque el puesto lo quiere él, y esperaba que la oposición generalizada a Rozada, el arquetipo, abriese la posibilidad de situarse como opción pacificadora, y la segunda, porque si en este proceso se pone en evidencia una situación personal de pérdida de poder isostático –ése es el poder de Ovidio desde siempre; es el rey de los equilibrios inestables-, se abriría inmediatamente una crisis para relevarle en la presidencia del partido, con un congreso ya a la vista, cosa que no está madura aún para su capacidad de maniobra, pues aún están sin cocer decisiones esenciales, como por ejemplo la lista a las europeas, un escenario en el que sin duda puede encontrar un lenitivo muy gratificante para sus afanes, y que se dibuja como una de las salidas más probables para la situación.
El caso es que la decisión de Gabino
produce un reagrupamiento de conjuntos disjuntos de muy diversa naturaleza, pues por primera vez Ovidio Sánchez se coloca en el mismo terreno que Francisco Álvarez-Cascos –que nunca pudo ver delante al isostático-, que sí apostó con fuerza desde el primer momento por Isidro Fernández-Rozada, un candidato valioso para él, por las mismas razones por las que Ovidio ha sido hasta ahora el talismán para los equilibrios de Gabino: se trata de personajes, a los que sus respectivos patrocinadores consideraran fáciles de quitar de en medio de una patada, en el momento cumbre del proceso. Gabino de Lorenzo de número uno en Madrid, podría ser visualizado ya, por representación institucional, como número uno del partido, y entraría en contacto con la flor y nata de la fauna conspiratoria de Génova, un privilegio que hasta ahora mantenía una persona con menos poder institucional, Alicia Castro.
Pero hay más que la mera colocación de obstáculos fácilmente removibles para las respectivas ambiciones de Gabino de Lorenzo y Francisco Álvarez-Cascos, que parecen estar a punto de llegar a un choque de trenes, que la experiencia de ambos en la crisis de Sergio Marqués hace imposible. El paso adelante del alcalde de Oviedo coloca inevitablemente a Pilar Fernández Pardo de número dos -¡ah la divina paridad!-, y la convierte en virtual aliada del burgomaestre ovetense, algo que a Cascos le revuelve las tripas a fondo. Pero también está ahí la milonga conspiratoria madrileña, como fondo para el decorado. Mariano Rajoy tiene enfrente, esperando, a Rodrigo Rato, en pareja política de hecho con Esperanza Aguirre, y Cascos es un ángulo del triángulo que se forma, con tres de las personas más poderosas de ese partido, en otro equilibrio conflictivo, del que es un pilar esencial a la contra, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. La oposición a la presencia de Gallardón en la lista por Madrid, por parte de Aguirre, presidenta del partido en la Villa y Corte, le viene muy bien a Cascos para plantear el problema de Asturias, como un problema de principios: la incompatibilidad para ser Alcalde y Diputado.
El movimiento de Gabino de Lorenzo se ha producido en el momento justo como para que no dé tiempo a que en Asturias se genere ninguna tormenta, que sería aplastada por Madrid, que es en donde realmente se está jugando este encuentro de final del proceso, que se resuelve entre el martes y el jueves, pues si el martes y el miércoles se reúnen los comités electorales provinciales y regionales, el jueves lo hace, a su vez, el comité electoral nacional, que es el que proclamará a los candidatos a encabezar las diversas circunscripciones.
No hay plazo para una bronca. Por eso todos callan.












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