
La comunicación social, el ámbito en el que se desarrolla eso que se dio en llamar la “esfera pública” y la formación de la opinión que en democracia configura mayorías, un ámbito esencial de la dinámica que rige las sociedades contemporáneas –protegido por la Constitución como un bien jurídico de primer orden-, ya no se desarrolla en los medios que hemos conocido quienes socializamos nuestra relación con el conocimiento del presente, a través de la prensa –que es siempre impresa, si no no sería “prensa”, sino información digital, y eso es mucho más amplio-, la radio y la televisión lineal –la televisión en definitiva-, sino en Internet, y a las pruebas me remito.
Decir “prensa digital” es decir una estupidez, pues no se trata, como decimos, de “prensa”, sino de algo dominado por el cambio y la inmediatez, con flujo de ida y vuelta, cosas que nada tienen que ver con el carácter rígido e inmutable de lo impreso. Lo que se llama habitualmente así, es en
realidad información digital, y no se reduce a la antigua prensa que se encuentra económicamente en quiebra, y socialmente ante un enorme descrédito, por la financiación empresarial y gubernamental de la información, pues forma parte de un mundo mucho más amplio, compuesto por el conjunto de medios que operan en Internet como instrumentos de información, en el que hay que contar con las páginas de información digital de las televisiones y las radios del antiguo mundo, pero también y muy especialmente con los nuevos medios que operan en el universo 2.0, como son las plataformas digitales de información, que no tienen sujeción al medio tradicional del que dependen los sistemas de convencionales, así como la creciente red de blogs –los de verdad, no los falsos blogs dependientes, que no tienen difusión autónoma-, los grandes servidores de fotografía y de vídeo no lineal, las páginas Web sociales, y tantos otros espacios caracterizados, especialmente, por su permeabilidad en el flujo de los mensajes.
La sociedad española se está abriendo en dos bloques, duramente deslindados entre sí, que representan una realidad casi tan intensa como la que en su momento supuso la tópica brecha digital que escinde aún –más allá de las fronteras del desarrollo- la sociedad “conectada” de la que no lo está: la sociedad que se informa en red, y la que se mantiene fiel a los viejos medios. El elemento básico que diferencia ambos mundos, en la mayoría de los casos, es la edad, que nos divide entre ciudadanos hechos a las nuevas herramientas y los que no lo están ni se esfuerzan por estarlo. Esos dos bloques tampoco son impermeables entre sí, aunque los usuarios sí lo son, pues aunque los consumidores de información tradicional se mantienen en un notable analfabetismo digital en la mayoría de los casos, esa información que consumen está condicionada por lo nuevo, en mayor medida de lo que suelen sospechar.
En realidad quienes consumen prensa, radio y televisión convencionales, aunque no lo crean, son también consumidores pasivos de Internet, a la manera en que se puede decir que hay fumadores pasivos, pues reciben de manera unidireccional la información producida en la Red, a diferencia de quienes sí están integrados en la nueva sociedad, estos consumidores
estáticos de información en red, reciben mensajes cada vez más determinados por el nuevo mundo, pero no intervienen en él. Esto es muy fácil de entender. Cuando un partido político cuelga un nuevo vídeo en la red, ese producto digital puede tener 1.000 descargas, que son muy pocas, pero los artículos, los reportajes de televisión y las crónicas de radio que se realizan sobre ese video, multiplican su difusión hasta el paroxismo, por lo que la incidencia real del producto, muchas veces, nada tiene que ver con su difusión formalmente medida en la propia Red.
España sigue siendo diferente. Sólo aquí puede tener lugar un espectáculo como el que se desarrolló a cuenta del presunto proyecto de canal electoral que se supone que tiene preparado el conglomerado Google, a través de su portal social de vídeo no lineal YouTube, con su difusión a través de una nota de prensa lanzada por el PSOE, con los consiguientes rumores generados a partir de una información publicada por elconfidencial.com, que viene a decir que en Google hay mucho cabreo con este asunto, y en el debate sobre esa noticia, hubo algún mensaje que atribuyó la filtración, en el colmo del cachondeo, a la voluntad de impedir que el PP administrase la presentación del proyecto, por una supuesta relación de amistad entre Mariano Rajoy y Bernardo Hernández, el único ejecutivo relevante español que trabaja en Google, y allí está encargado de las cuestiones relacionadas con el llamado “geomarketing”, uno de los campos de mayor desarrollo para esta multinacional con todo lo que tiene que ver con la tecnología de los mapas y el geoposicionamiento como instrumento para localizar la información. Sería cómico, si no estuviésemos hablando de un asunto esencial para el correcto desarrollo del proceso electoral en España.
20minutos.es había propuesto hace un par de semanas, un debate en la red entre los principales candidatos, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, para introducir una cuña en la vieja dinámica de los debates tradicionales de televisión, que siempre han acaparado la atención de la opinión pública, y para refozar su propuesta, lanzó una campaña de adhesiones a la que al parecer se sumaron los principales medios digitales españoles, y diversas asociaciones e instituciones, que sin duda levantó una gran expectación. La divulgación de la noticia lanzada por el PSOE ha obrado un efecto mágico y ya no se habla de este proyecto, y según dijo el mismo día de la filtración la propia página 20minutos, se pospone la decisión sobre el mismo, por razones que parecen cogidas por los pelos, por no decir que se trata de un burdo pretexto:
Los dos partidos a los que se ha hecho el ofrecimiento de celebrar un debate electoral en internet han aplazado la reunión conjunta que tenían prevista
para estudiar los términos de la iniciativa. Dirigentes del PSOE y el PP habían acordado una reunión el miércoles para analizar la propuesta elaborada por el comité organizador del ciberdebate. Pero el terremoto político en el seno del PP ocurrido el martes por la noche, en el que Mariano Rajoy acordó no incluir a Alberto Ruiz-Gallardón en las listas electorales, obligó a los dirigentes de ambos partidos a aplazar la reunión prevista para el día siguiente a la espera de encontrar un momento más propicio. La respuesta conjunta a la propuesta se conocerá en unos días.
¡Ya!
Si finalmente Google decide organizar el debate en YouTube, la propuesta de 20 Minutos se convierte en un chiste, pues ni ese medio, ni la página Twitter que iba a dar soporte social al debate, pueden pretender medirse con el gigante californiano. Y ahí llega la cuestión fundamental, cuando se hace evidente que los promotores del debate en Internet entre los candidatos, están metidos debajo del armario, a la espera de que llegue de una vez información autorizada sobre lo que realmente piensa hacer Google, que no dicho nada aún.
¿Puede tolerarse que el PSOE, el PP o quien sea, jueguen con una multinacional que desborda el marco democrático, soberano, de las instituciones españolas, para marcar las reglas de juego de los debates electorales, al margen de la opinión pública española? Porque hasta este momento, y con la información de la que disponemos, que es ninguna, los ciudadanos estamos siendo despreciados de una manera escandalosa, por grandes corporaciones, y por nuestras propias instituciones y partidos políticos, que se permiten el lujo de protagonizar esta vergonzosa astracanada, a menos de dos meses de las elecciones, dándonos la sensación de que un asunto tan crucial como éste puede estar siendo cocinado en una rebotica, sin que nadie se sienta obligado a dar de una vez la completa explicación que los españoles nos merecemos ante esta impresionante astracanada.
para estudiar los términos de la iniciativa. Dirigentes del 












3 Trackbacks/Pingbacks
Google y su portal YouTube, envueltos en un pintoresco vodevil, que degrada las instituciones democráticas españolas
Un asunto extraño, pues lo único que hay hasta ahora son teorías y nadie acaba de dar información de lo que hay realmente detrás de este asunto
[...] y como era de de esperar, y como anunciamos aquí, el Gobierno y YouTube, el portal de vídeos de Google, tenían cerrado un acuerdo para organizar [...]
[...] y como era de de esperar, y como anunciamos aquí, el Gobierno y YouTube, el portal de vídeos de Google, tenían cerrado un acuerdo para organizar [...]
Escribe un comentario