
Una impresionante misión institucional asturiana, se trasladó el día 31 de marzo a Sudáfrica y Angola, dividida en dos contingentes, de los que todavía se desconocen los detalles públicamente. Uno de los grupos, encabezado por el Presidente Vicente Álvarez Areces, se trasladó primero a Angola, y estuvo allí varios días, mientras que su consejero de Industria, Graciano Torre, se adelantaba, el mismo día -siempre según los precarios datos que nos llegan en medio de la ‘ley del silencio’-, hacia Sudáfrica, acompañando a una amplia delegación de la ruinosa empresa pública HUNOSA, que hasta el momento es la única entidad que consta que esté haciendo negocios en aquella tierra, algo de lo que ya se habló aquí otro día, a pesar de que algunos hayan salido ya vendiendo humo sobre otros supuestos chollos, de los que hablaremos a continuación.
Mientras Graciano Torre y los directivos de HUNOSA hacían diversas gestiones en Sudáfrica, Areces mantenía reuniones en Angola, siempre caracterizadas por su aspecto humanitario.
El presidente Asturiano, que viajó acompañado por un amplísimo cortejo, se reunió en todas las ocasiones, con un reducidísimo séquito, a la hora de hacerse fotografías, tanto con los Salesianos de Don Bosco en Luanda, y personalidades de la política de Angola, como
con personajes como Desmond Tutu o Nelson Mandela, que aunque se trata de glorias del pasado, sometidas a un cierto desgaste histórico, continúan manteniendo un aura de iconos del “progresismo”, por sus avatares biográficos.
Areces, hasta el momento de escribir estas líneas, no mantuvo ni una sola reunión de negocios de la que diesen cuenta los medios de comunicación. Todas sus estudiadísimas fotografías, se realizaron en escenarios destinados a transmitir ideas de “solidaridad”, “fraternidad”, “entendimiento”, “ayuda”, asuntos seráficos, etéreos, caritativos; actos de idealismo, nobles anhelos y aspiraciones humanitarias.
Y sin embargo, en esta masiva excursión, hay un notable grupo de empresarios, que va mucho más allá de la conocida nómina de directivos y altos cargos de HUNOSA, pero sobre todo, y al margen de quiénes puedan ser estos empresarios, pagados por todos para manener sus identidades en una discreta clandestinidad, sin que se dé una información como el asunto se merece, dada la naturaleza pública del despilfarro, que al parecer no cuesta menos de 400.000 euros de agencia, destaca especialmente la presencia de Severino García Vigón, presidente de FADE y de la Cámara de Comercio de Oviedo, que está allí con el resto de representantes camerales y patronales.
Vigón acumula tantos cargos, que llega a rozar la parodia, pues como además de todo lo anterior, también es consejero de la Autoridad Portuaria de Gijón, que viajó al completo, resulta que coincide con sus compañeros de consejo, que son ni más ni menos que los secretarios generales de los dos sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, Justo Rodríguez Braga y Antonio Pino, con lo que se da la paradójica situación de que patronos y sindicalistas, que comparten consejos, se ven también aquí en amor y compaña, invitados todos a la boda, de parte a la vez, del novio, la novia y los padrinos del enlace, en la realización de la sociedad comunista de Carlos Marx, en la que ha desaparecido la lucha de clases.
Nunca trabajadores y empresarios compartieron tantas
mesas, manteles y consejos, como en la Asturias borracha y dinamitera, en la que “naide ye de dereches”, pero a todos “vuelve-y-os llocos, too lo que güela a perres”.
Mientras el presidente Areces abraza niños angoleños y estruja las manos de los sudafricanos, haciéndose lenguas de sus necesidades educativas, asistenciales y humanitarias, mientras explica que él y Mandela acabaron con el ‘apartheid’ y aspira el aire que espira el ex arzobispo Tutu, el presidente de la patronal asturiana, separado por un biombo de tanta bondad humana -como han estado todo el viaje-, explica que los empresarios asturianos, que viajan con el billete ‘pago’ por tan solidario, munífico, espléndido y socialista presidente, tienen en Angola la “tierra de las oportunidades”, gracias a la sangre, el sudor y las lágrimas de los angoleños, que toda su vida se han visto masacrados, expoliados, vejados, explotados, asesinados, torturados, secuestrados y perseguidos, por quienes siempre han comerciado con lo que Vigón quiere negociar en Angola: el oro y los diamantes.
Todavía hace unos pocos meses que el Tribunal Especial reanudaba en La Haya el juicio contra Charles Taylor, por los 50.000 muertos que dejó en la guerra de Sierra Leona, que sirvió de inspiración para la película Diamantes de sangre, protagonizada por Leonardo Di Caprio, un apunte de Hollywood sobre las guerras que han ensangrentado Angola, Sierra Leona y el Congo, los países productores de diamantes, cuya explotación es responsable de las mayores atrocidades cometidas en aquel continente a lo largo de los últimos decenios.
Taylor es hoy un símbolo para la comunidad internacional del lado más oscuro de un continente, desangrado por los señores de la guerra, y las mafias que se alían con ”inversionistas”, como se supone que son los miembros de nuestra ”misión institucional”, que representan grupos mineros internacionales, encargados de provocar estas terribles guerras de exterminio, llevando armas para intercambiar por oro y diamantes.
Y Vicente Álvarez Areces acariciando a los niños.
Lo más pintoresco, es que estos sangrientos negocios de los que habla Severino García Vigón, son un camelo, que se vende a la prensa asturiana, para justificar los 400.000 euros que ha costado una excursión, para hacer creer a las autoridades sudafricanas, que HUNOSA es una cosa muy seria y muy estimada por un gobierno que viaja con tan amplio y fastuoso cortejo, y que lo tiene todo controlado, en una comunidad en la que nadie protesta por nada, porque todos comen en la misma duerna.
Y de paso se pegan un viaje pistonudo, con todo pagado, a costa de la ciudadanía, para reforzar vínculos de amistad y compañerismo, en la fortuna y en la desgracia, hasta que la muerte los separe.
Y la sociedad asturiana ya no se escandaliza por nada. No tiene instrumentos para hacerlo.












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