La perplejidad zapateril, convierte al Presidente Vicente en aristocrata

Areces ya está en la gran foto de la

José Luis Rodríguez Zapatero ha decidido convertir a Vicente Álvarez Areces en barón, y así aparece en el diario El País, que le ha colocado en el primer escalón de la nobleza socialista, un peldaño para nuestro ambicioso Tini, que se queda en la concesión de las baronías, puesto que todavía pertenece al Rey, en el Estado Federal Multinacional Asimétrico Ex Pañol, la potestad de nombrar condes, duques, marqueses y grandes de España, que todo se andará, y Areces, nuestro Tini, está que no le cabe una paja en el culete, pues él siempre quiso ser barón y no lo había logrado, no le tomaban en consideración, aunque le queda la posibilidad de llegar a ser un Grande de Ex Paña, como las cosas sigan por la ruta trazada en la hoja de ídem del incomparable José Luis, al que todo da igual, pero menos, como vemos ahora que parece que se está aguando la fiesta.

Areces tuvo que conseguir dejar de ser el “alcaldón” de Gijón, y hay que reconocer que lo logró, cuando el PSOE, a la sazón controlado por José Ángel Fernández Villa, dejó pasar su candidatura a la Presidencia del Principado, convencidos todos los agentes somáticos de que se iba Nuestro Vicente Álvarez Areces consigue ser a estrellar contra un Partido Popular que después del “Petromocho” parecía imbatible.

Aquel espejismo duró unos meses, y Areces consiguió, gracias a la barbarie conservadora, alzarse con el santo y la limosna, porque en cuanto logró allanar el camino para convertirse en candidato, tras el desastre electoral de Antonio Trevín Lombán, que llevaba al jeque de la refinería de Juan Luis Rodríguez-Vigil colgado de la espalda, el Partido Popular asturiano comenzó la etapa conocida como las “guerras casquistas”, que dieron con Sergio Marqués en la perrera y con el PP en manos de Ovidio Sánchez, que promete superar el record Guinnes marcado por Isidro Fernández Rozada, su homo antecessor, de años pasados en la oposición.

Areces consiguió ser presidente del Principado, por mayoría absoluta, porque el desastre de la refinería petromóchica de Vigil era dificilmente superable, y el PP batió la marca sin problemas, con su matanza interna,  pero lo que nunca había conseguido Areces es que le tomasen en serio en el Partido Socialista, y le nombrasen “barón”, para poder codearse con los Chávez, los Ibarras, los Bonos, los Montillas, y demás hierbas.

Ahora José Luis Rodríguez Zapatero, enredado con la crema catalana en la que lleva metiendo los dedos y chupeteando desde su primer mandato, se ve con el problema de cómo desdecirse de lo dicho, cuando llega la hora de la verdad, y la proclamación de Cataluña como nación amenaza con ser algo más que un devaneo estatutario. Al igual que le pasó con los de ETA, gentes cuadriculadas con cráneos dolicocefálicos y RH invariable, debió de pensar que él era capaz de engañarlos y convencerles de que Euzkadi podía ser realmente independiente sin serlo, que Navarra podía ser Euzkadi y no serlo, por lo que no resulta de extrañar que creyese también que Cataluña podía ser nación y no serlo, y que de serlo, eso no era más que un nombre. ¡Qué más le da a Zapatero cómo se llamen las cosas! ¡Qué le importa a él, que se considera un incomparable prestidigitador, cómo se llamen lo que sea! Cogemos al Instituto Nacional de Metereología y lo denominamos Agencia Estatal de Meteorología. ¡Por qué no llamar a Juan Carlos I de España el Rey del Estado si todo es tan fácil! No, no es tan fácil, no, y ahora la marea le está llegando al cuello.

En Ferraz están encendidas todas las alarmas y los socialistas necesitan un freno para los propios socialistas, porque el PSC se les ha ido de las manos y es ya incontrolable, algo difícil de entender para los no catalanes, a la vista de la disciplina que suele reinar en el resto del Partido Socialista. Y es que el PSC no es en realidad un partido socialista, ni siquiera tiene nada que ver realmente con el resto del PSOE, por mucho que los socialistas españoles se empeñen, en su propaganda, en lo contrario. El partido de los socialistas catalanes es realmenteAs� es como le gustar�a a Areces verse en la foto de El Pa�s un partido nacionalista, el partido nacionalista catalán por definición, con mucha más propiedad que Convergencia y Unión; por tradición, por génesis y por práctica cotidiana, pues de hecho, los líderes del PSC tienen un origen nacionalista urbano, por contraposición al toque rural de los convergentes. Hablando en plata, el PSC es el nacionalismo de las clases urbanas catalanas, y eso, ahora, empieza a ser demasiado incómodo.

Así se explica ahora el frenazo que le han pegado a Areces en Madrid, la última vez que se le ocurrió jugar por libre, con sus cumbres astur-galaicas, para las que había conseguido trajinarse al fáccido Emilio Pérez Touriño, para que le siguiese el juego. Juntos, intentaron crear un “frente”, al que se quiso unir Miguel Ángel Revilla, ante la dificilísima situación económica que se abre para las autonomías pobres de la cornisa cantábrica, para financiar no ya la Sanidad, la Educación y los Servicios Sociales, que para eso todavía podría haber dinero, sino las inversiones del Estado en obras públicas, que de prosperar la bilateralidad ya establecida por Zapatero con Cataluña, mediante la exigencia de la publicación de las balanzas fiscales como referencia para decidir las aportaciones, regiones como Asturias, Cantabria y Galicia entrarían en una espiral imparable, y más en un momento de crisis como éste, en el que tan necesarias son este tipo de obras para tirar de una economía que se encuentra en estado catatónico. Ahora toca introducir la “cláusula de inversión estatal” en todos los estatutos.

Zapatero emula a Adolfo Suárez con el “café para todos”, y el camino elegido parece el de las “cláusulas”, un rollete que suena a música medieval.

Areces pretendía montarse un grupo de presión, ante la desesperada situación que se abre para nuestras cuentas públicas, en plena crisis económica, ahora que hay un reflujo de los ingresos del ladrillo, y que los augurios para la financiación procedente de Madrid no son nada halagueños, pues dificultadades va a haberlas para todas las comunidades pobres, ya que ése es, para nuestra desgracia, el pelotón del que formamos parte. Pero desde Ferraz le han dicho, vía Javier Fernández, que es el interlocutor de Zapatero, que prietas las filas, y a formar, que desde la dirección del PSOE de Madrid se va a escenificar un “fente”, sí, pero de todas las comunidades, no las cantábricas, sino todas, contra las pretensiones catalanas.

Vamos a contribuir, con ese “frente”, a resolver los problemas de Zapatero, y para eso han nombrado barón a Areces, pero ¿va a resolver ese frente alguno de los grandes problemas que se le abren ahora a Asturias? No está muy clara la cosa, pues a simple vista se percibe que los problemas del PSOE son una cosa y los de Asturias otra, pero al menos, nuestro presidente ya es aristócrata.

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  1. [...] Hablar de “multilateralidad”, como hacen unos y otros, alimentando el patético frente de “barones” socialistas que andan por ahí protestando, no es más que una manera de marear, y un buen argumento para una película cómica, si el asunto [...]

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