La FSA-PSOE, el único partido político que apoya a los ganaderos asturianos

Hacía mucho tiempo que no tenía la posibilidad de aplaudir una toma de posición pública del Partido Socialista, y en concreto de la Federación Socialista Asturiana, y no es que tuviese especiales ganas de hacerlo, y a nadie le importa el aplauso de un ciudadano, un voto más al fin y al cabo, pero de todas formas, por si sirve de algo, y aquí estamos para opinar, ¡opinemos!: vaya por delante mi satisfacción por el hecho de que alguien en Asturias, que no es la oposición, sino el partido de gobierno, haya dado muestras de cordura, al rechazar que el “Plan Silva-Cuervo” que impulsa el desplazamiento de los legítimos propietarios de la Central Lechera Asturiana, del control del negocio que han construido entre generaciones de trabajadores del campo, mediante una maniobra societaria de nefasto aspecto y talante, pues nadie ha logrado de convencernos de que no se trata de un simple y desvergonzado intento de expolio.

La noticia la presenta en sociedad Javier Cuartas, el periodista económico que desde el principio está LA FSA SE OPONE A LA EJECUCIÓN DEL PLAN SILVA-CUERVO PARA CENTRAL LECHERA ASTURIANAanalizando este asunto con minuciosa profesionalidad e inequívoca precisión. Según Cuartas, la FSA anuncia su opinión es que “cualquier proyección de futuro del grupo lácteo asturiano debe supeditarse a un diseño de inversiones y proyecto industrial, contando para ello previamente con la opinión y protagonismo de los socios de Capsa «vinculados con la región», en alusión implícita a Clas (titular del 56,39% de Capsa), Cajastur (10,90%) y Caja Rural de Asturias (5%)”. Este anuncio, como relata Cuartas, “sale al paso de las declaraciones realizadas por Pedro Astals a «El Economista», en las que desvelaba que una vez que se lograse -tal como se pretende- convertir la actual sociedad agraria de transformación (SAT) Central Lechera Asturiana y su actual modelo de espíritu cooperativo en una sociedad limitada (SL), plantearía como objetivo inmediato una fusión de Capsa con Pascual o con Puleva, e incluso un acuerdo entre las tres compañías para constituir un «gigante» lácteo español“.

Tuviese las intenciones que tuviese, el ejecutivo Astals ha metido la pata hasta atrás, al dar a conocer así sus intenciones, pues aparentemente no ha impresionado a nadie con su plan -y probablemente se haya ganado la animosidad de la prensa local-, que no es nuevo, sino tan viejo como su llegada a Asturias, pues desde el primer momento enseñó esas intenciones de las que habla con un entusiasmo propio de quien no entiende lo que tiene alrededor, pues si el señor Astals considera que puede conseguir que la gente se entusiasme viendo cómo quita a los asturianos lo que es suyo, apañado va, porque tontos seremos pero no tanto, dado que es evidente que esta operación le beneficia a él y a los cuarenta oportunistas que desde el principio están pergeñando tan loco plan.

En unas declaraciones realizadas por alguna fuente del grupo Ebro-Puleva que recoge Cuartas en esta misma información, se dice que este conglomerado, al que no es ajeno Cajastur, hace un guiño claro de saludo a la propuesta de Astals, al anunciar que a pesar de que se están saliendo de su tradicional negocio azucarero, en cambio, ven el emergnte mercado de la leche con otra mirada: “la leche, a diferencia del azúcar, es un negocio que entra en las preferencias de Ebro-Puleva, porque es marquista”, y añade Cuartas en una reflexión personal sobre estas declaraciones: “es decir, se trata de negocios donde el consumidor tiene en cuenta el valor y prestigio de la marca”. Vamos, que hay mucho dinero ahí, y lo quieren, porque aquí somos tan tontos que parecemos dispuestos a soltarlo con estas triquiñuelas.

Que la marca Central Lechera Asturiana es lo que vale, es algo que todos nosotros tenemos claro, y no sólo los que pueden ver una excelente oportunidad para sus proyectos de negocio quedándosela, pero para Asturias, que CLAS pase a ser una marca más como cualquiera de los productos agroalimentarios españoles que se han vendido al mejor postor, no nos vale de nada, puesto que lo único que garantiza la continuidad del sector lácteo en el campo asturiano, es que esa marca siga asociada a nuestros ganaderos.

Poco nos puede importar que esta toma de posición de la FSA se deba a un distanciamiento del grupo económico liderado por Manuel Menéndez desde Cajastur, y que ese distanciamiento revele una fragmentación política del entramado económico más vinculado a la vida pública asturiana, por lo que tiene de significativo que el Plan Silva-Cuervo, haya sido apoyado por el Partido Popular, tanto por el disidente Manuel Peláez como por el presidente del partido Ovidio Sánchez. Ambos no han hecho otra cosa que demostrar que son dos auténticos outsiders de la vida política regional.

E ¿Izquierda Unida y su sopa de letras?. Izquierda Unida ya murió hace tiempo en Asturias, cuando se descubrieron sus rocambolescos negocios.

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