Los asturianos tenemos qué saber qué negocio hace la DuPont con los terrenos que le regalamos

Publicado como Editorial de ElComentarioTV (07/05/2006 - 14:00 h)

El pasado mes de agosto se desmantelaba, en el más absoluto silencio, la planta de tetrahidrofurano de DuPont en el valle de Tamón. La venta de la matriz de productos químicos de la compañía a otro grupo multinacional, Koch Industries, formaba parte de unas explicaciones que nunca se dieron, pues el secretismo es una de la señas de identidad del comportamiento de esta compañía en Asturias. DuPont fue intensamente subvencionada por el Estado y la comunidad autónoma, para su instalación en Asturias, con cantidades que probablemente se sitúen, haciendo una cuenta real entre las diversas ayudas recibidas, entre los treinta y los cincuenta mil millones de pesetas de los de hace quince, es decir, una cantidad equivalente a lo que cuesta ahora, más o menos, entre construir el gran hospital y el macropuerto de El Musel. Así contaba este episodio desmantelador el diario económico Expansión: El caso de DuPont también ha supuesto un duro mazazo en Asturias, al significar el cierre de una de las cuatro plantas que tiene operativas en la región apenas ocho años después de su apertura. La química estadounidense, símbolo del proceso de reindustrialización del Principado a principios de la década de los noventa, justificó la decisión por la venta de la división textil a Koch Industries y la falta de rentabilidad de la tecnología de fabricación del THF (tetrahidrofurano), un componente básico de la lycra.

De alguna forma, el mayor interés de una lamentable entrevista que publica hoy El Comercio con el director general de DuPont en Asturias, radica en el hecho de que se realiza en un momento en el que el grupo multinacional sigue materializando su proceso de deslocalización en Europa, inciado en el Principado, precisamente, con el desmantelamiento de la planta de THF, un desmantelamiento que ahora prosigue en el resto de sus instalaciones en España y Europa -por mucho que se quiera presentar como algo diferente-, y que hoy, gracias al diario gijonés, el máximo ejecutivo de la compañía en Asturias, nos lo vende como si aquí estuviésemos saliendo bien librados de la situación. Lo curioso es que las cosas son al revés, que nosotros iniciamos ese proceso, y que además, la compañía está haciendo lo que quiere con los terrenos que se expropiaron en su día, sin dar ninguna explicación al sufrido contribuyente.

Así contaba este proceso hace casi un mes, el periodista asturiano Javier Cuartas en el diario El País: DuPont, el segundo productor químico de EE UU, anunció ayer un plan de reestructuración que supondrá el recorte de 3.500 empleos, el 6% de la plantilla, con el objetivo de ahorrar 900 millones de dólares (745 millones de euros) anuales. La medida se llevará a cabo en EE UU y en Europa. La empresa no ha aclarado si los 1.540 empleados que componen la plantilla en España están a salvo del recorte. Fuentes de la compañía, sin embargo, aseguraron que no “se prevé ningún impacto en Asturias”, donde trabajan 1.000 empleados. Dupont emplea a otras 450 personas en Barcelona. La multinacional estadounidense DuPont anunció ayer el despido de 3.500 empleados en el marco de un amplio plan de reestructuración del grupo con el que pretende ahorrar 900 millones de dólares anuales a partir de 2005. El recorte afectará al 6% de la plantilla global. Los despidos se realizarán en Estados Unidos y Europa occidental principalmente.

No es ahora el momento de pedir responsabilidades ni de hacer ningún juicio histórico, que por otra parte probablemente sería muy merecido, sino como casi siempre, de lo que se trata es de pedir que no nos llamen idiotas, como a su manera hace hoy (es su trabajo) el señor Enrique Macián Cardete, director general de la compañía, en El Comercio, el periódico que se presta a hacerle un vergonzoso publirreportaje en forma de entrevista, obviando las cuentas pendientes, no las antiguas, sino las recientes, con lo que se vende esa falsa idea de que encima de lo que llovió el año pasado, y llueve ahora con los terrenos, tenemos que estarles muy agradecidos.

Porque la cuestión es, que esmantelada la planta cuya torre se voló el verano pasado, no sólo no se han restituido terrenos a la administración, pues ni tan siquiera se conocen las compensaciones al erario público asturiano -¿quién las recibe entonces?-, sino que encima, tal y como confirma hoy Marcián Cardete, la propia DuPont llegó a acuerdos -algo que nadie nos había explicado; y esto no es una explicación- con la compañía pública irlandesa ESBI, para instalar en Tamón dos ciclos combinados, sin que todavía nos hayamos enterado los ciudadanos de qué compensaciones vamos a tener, si es que vamos a tener alguna, por la instalación, en terrenos expropiados con otra finalidad diferente, de dos plantas altamente contaminantes, con las que gana dinero una compañía irlandesa que aquí no va a crear empleo, y probablemente -no se aclara- también gane mucho dinero la compañía norteamericana que los recibió gratis total de los ciudadanos.

Así se dijeron las cosas en su momento en La Nueva España, en la que se informó que DuPont y Principado se guardaron, por «discreción comercial», los pormenores del acuerdo para que ESBI ocupe con su central 120.000 metros cuadrados en la zona de Nubledo, en territorio de Corvera. El suelo afectado forma parte del que en su día expropió el Principado para que se instalara Du Pont. El consejero de Industria, Graciano Torre, enfatizó que jurídicamente la operación de ahora se ajusta a los acuerdos de entonces, que, aseguró, suponían entregar el suelo a la multinacional norteamericana para sus propias instalaciones, pero también para el asentamiento de otras posibles industrias que llegaran a Asturias de su mano. Eso fue todo. Así de descarado. ¡Hala! ¡Menuda bolsa encontraron ahí a salvo de las vistas de la gente!

Hay que decir que si el señor Macián Cardete se puede permitir el lujo de no dar ninguna explicación sobre lo que a los asturianos nos interesa, y sí nos coloca el mensaje que nos tiene que colocar, al servicio de los intereses de su compañía, ello es posible, como siempre, gracias a que tiene a su disposición un medio de comunicación que le hace una entrevista -mejor los llamaríamos publirreportaje, en el que se le deja decir lo que le conviene, y no se le pregunta por lo que a los demás nos interesa.

Pregunta el periodista: ¿Qué va a ganar DuPont con la cesión de terrenos a la firma irlandesa ESBI para la construcción de dos ciclos combinados?

Respuesta del señor Marcián Cardete: Entra dentro de nuestros principios de intentar atraer inversiones a Asturias y se produce tras una conversación a tres bandas entre DuPont, la ESBI y el Gobierno del Principado. Es una inversión muy importante (500 millones de euros), que va a generar riqueza y empleo y con la que DuPont intentará compartir servicios y estudiar cómo nos podemos beneficiar mutuamente en el campo del gas natural y de la electricidad, pero nuestro objetivo no es económico, porque nuestra economía se basa en nuestros productos.

Insiste el periodista en colocarle el balón a Marcián Cardete para que remate, después de permitirle decir, en un medio de comunicación, que la DuPont vino aquí a realizarse y no a ganar dinero: ¿Cabe la posibilidad de que especulen con los terrenos?

Marcián Cadete, como era de esperar, remata implacable: Ni es posible ni es nuestra intención. No somos una inmobiliaria, somos una empresa industrial.

Así de fácil nos despachan, con estos políticos y con estos periódicos que tenemos.

El expolio de lo público continúa.